Este impactante grupo escultórico fue descrito por Plinio el Viejo en su Historia Natural como la mejor obra artística conocida en su tiempo, después de poder contemplarlo en la residencia del emperador Tito en Roma. En él desaparecen la serenidad y el equilibrio clásicos para realzar con vehemencia, a través del movimiento, el momento dramático de la muerte de Laocoonte y sus hijos, devorados por dos serpientes marinas, llegando a convertirse en una de las obras más representativas del período helenístico por la rotundidad con que se representa el dolor extremo y la impotencia humana.
El episodio fue recogido por Virgilio en el relato de la Eneida referido a la guerra de Troya. Laocoonte era el sacerdote del templo de Apolo Timbreo en Troya, estaba casado con Antiopa y tenía dos hijos. Durante el sitio de la ciudad por los aqueos, estos simularon una retirada dejando en las puertas de Ilión un caballo construido en madera como regalo al dios Apolo, lo que incitó a Laocoonte a exclamar: "Desconfío de los dánaos (griegos) incluso cuando dejan regalos", alertando a los troyanos de una posible trampa, por lo que sugirió su destrucción por el fuego. Como los troyanos no le hicieran caso, por considerar una profanación el destruir un regalo ofrecido a los dioses, lanzó teas en llamas contra el caballo, pero en ese momento emergieron del mar dos serpientes enviadas por la diosa Atenea que devoraron al sacerdote junto a sus dos hijos, hecho que fue interpretado como un castigo divino.























