martes, 2 de julio de 2013

Mozart - Requiem



Según la leyenda, Mozart, obsesionado con la idea de la muerte, desde la de su padre, debilitado por la fatiga y la enfermedad, muy sensible a lo sobrenatural por una supuesta vinculación con la francmasonería en esa época de su vida e impresionado por el aspecto del enviado, terminó por creer que éste era un mensajero del Destino y que el réquiem que iba a componer sería para su propio funeral.


En lo personal, interpretar las misas de Mozart, requiere de mucho trabajo por todos los matices que le da a sus partituras, tienen una gran cantidad de energía y cada verso esta muy compenetrado con la sección de misa a la que pertenece. Mediante esta obra podemos ver claramente el temperamento de Mozart,


<<Mozart no hizo un duelo patológico a la muerte de la madre, no ocurrió lo mismo con la muerte del padre, en donde sí se aprecian estos aspectos desidentificatorios, entrando en un estado depresivo más allá del propio de los duelos normales y entrando en otro tipo de identificación que es la que se hace con el objeto amoroso perdido (el padre), "la sombra del objeto cae sobre el yo" en magistral frase de Freud de su trabajo "Duelo y melancolia". Podriamos hablar de duelo patológico propiciado por un objeto odiado (padre) que se transforma en persecutorio.>>
Cita de: Wolfgang Amadeus Mozart (La trágica independencia de un genio) por Francisco Delgado Real Musical, 2003

Fracmentos de La misa:



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